1. La Imposibilidad de una Inmutabilidad Absoluta en un Dios que Interactúa

Argumento mejorado:

Si un ser es absolutamente inmutable, entonces no puede interactuar con el mundo sin sufrir alguna modificación en su relación con los eventos contingentes. La interacción implica cambio: responder a acciones, modificar estados, actualizar conocimiento relacional o manifestar nuevos efectos.

Algunos teístas redefinen la inmutabilidad como "sin cambios en la esencia de Dios", pero esto es una distinción sin relevancia lógica: si Dios interactúa, su estado con respecto al universo es distinto en momentos diferentes, lo que implica que no es absolutamente inmutable.

Refutación a posibles respuestas panenteístas:

Los panenteístas sostienen que Dios "interactúa" sin cambiar porque su relación con el mundo es atemporal o necesaria. Pero si su relación con el universo es fija y no cambia, entonces no es una interacción genuina sino una mera manifestación estática, lo cual destruye la noción de una relación activa con el mundo. Si, en cambio, Dios realmente "se relaciona" con eventos temporales, entonces su relación cambia y su inmutabilidad absoluta es falsa. No hay forma de evitar esta paradoja sin que el concepto de Dios pierda coherencia.


2. El Mal: Un Problema de Esencia y No de Contingencia

Argumento Mejorado:

Si Dios contiene todo dentro de sí, entonces el mal es parte de su naturaleza en algún nivel. Si el mal existe como una realidad dentro de Dios, entonces hay dos opciones:

1. El mal es accidental a Dios, lo que significa que Dios tiene imperfecciones dentro de sí, contradiciendo su supuesta perfección.

2. El mal es esencial a Dios, lo que haría del mal un principio necesario, destruyendo la idea de un Dios perfectamente bueno.

Cualquier intento de colocar el mal fuera de Dios destruye la idea panenteísta, ya que implicaría que algo puede existir independiente de la divinidad.

Refutación a posibles respuestas:

Algunos panenteístas argumentan que el mal es "contingente" dentro de la divinidad y no parte de su esencia. Sin embargo, si el mal es contingente pero ocurre dentro de Dios, entonces no es un accidente externo, sino un aspecto que surge de la propia divinidad. Esto significa que Dios es al menos en parte la fuente del mal, lo que contradice su bondad absoluta. Si el mal no es parte de Dios, entonces el universo tiene una existencia separada de Dios, negando el panenteísmo y confirmando que el mal es una realidad independiente de la divinidad, lo cual sería aún más problemático para una visión en la que "todo está dentro de Dios".


3. Trascendencia vs. Inmanencia: Un Concepto Contradictorio

Argumento mejorado:

Para que un ser sea verdaderamente trascendente, debe existir más allá y sin dependencia del universo. Para que un ser sea inmanente, debe existir dentro del universo y compartir su realidad.

Si Dios es completamente trascendente, entonces no puede ser inmanente, pues su existencia no depende del mundo ni lo incluye. Si es completamente inmanente, entonces no puede ser trascendente, pues está sometido a las mismas reglas de la realidad que cualquier otra cosa dentro del universo.

Cualquier afirmación de que Dios "trasciende e incluye" al universo es una combinación arbitraria de términos sin significado coherente.

Refutación a posibles respuestas:

El panenteísmo intenta salvar esta contradicción diciendo que Dios "trasciende en un sentido cualitativo" pero "es inmanente en otro". Esto es una falacia semántica: si algo está dentro de un conjunto, no puede al mismo tiempo estar fuera de él sin que el lenguaje pierda todo significado.

Si Dios es parte del universo, entonces no trasciende nada en un sentido relevante. Si está fuera del universo, entonces su relación con el universo es la misma que cualquier otra entidad externa y no tiene sentido hablar de una inmanencia real.